Ibiza en familia

El pasado mes de Julio pasé diez días estupendos en esta isla en compañía de mis hijos y mi marido. Nuestro plan ha sido fácil, playa, playa y más playa. Pero cada día en una diferente o incluso en dos, no más, ya que con los niños, dos es el máximo que podemos abarcar, hay que jugar, bañarse…, disfrutar de las merecidas vacaciones que tenemos.

Como ese era nuestro plan, decidimos no gastarnos demasiado en el hotel, y encontramos un hotel de tres estrellas con muy buenas críticas en Tripadvisor, «mi» buscador de opiniones de hoteles. Sin comprobar las opiniones de esta página, no cojo ningún hotel…

Pues bien, este hotel, era el número 2 en puntación de toda la isla. Así que no tuve que pensar nada más y pregunté el precio. Fue buenísimo también. La zona es lo que menos me gustaba de todo, puesto que no estaba muy recomendada para niños.

El hotel es el Gran Sol que está en San Antonio.

Pues bien, el hotel fue un acierto, sin lujos, por supuesto, pero con buena habitación y buena comida. Y la ubicación, sinceramente, para nuestro plan, que era recorrer la isla, estaba muy bien. Al lado de un paseo, en una zona que no hay mucho barullo, aunque está a cinco minutos de Café del Mar.

 

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Para ir, como íbamos a recorrer la isla, decidimos ir con nuestro coche, así que cogimos un ferry que sale de Denia, llamado Fast Ferry y que tardó poco más de dos horas.

Luego para volver, uno que no era Fast y que tardó tres horas. La experiencia a la vuelta no me gustó. Creo que hay que respetar a los demás y tener a gente tirada por los suelos y ocupando más de un asiento, no es exactamente lo que publicita la naviera en la que fuimos. Creo que deberían de cuidar un poco más este tipo de viajes.

Sobre las playas, calas y restaurantes en las que estuvimos, os voy a intentar resumir mis vacaciones para que os hagáis una idea de qué os puede interesar y qué no.

Platges de Compte, espectacular es la palabra. Unas calitas preciosas, pero…, llenas de gente. Un chiringuito en el que te tienes que armar de paciencia para comer, unas buenas hamburguesas o perritos, pero no a tan buen precio…. Bueno, de precio sinceramente creo que no vamos a poder dar ningún buen consejo…, barato, barato, no encontramos nada, así que supongo que en esto pagamos el no conocer la isla. Había al menos otro restaurante para comer, pero ya de carta, con lo cual, no sé exactamente a cuanto ascendería la cuenta… De todas maneras, es un sitio al que hay que ir.

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Otra gran playa, fue Les Salines, ideal para los niños y preciosa. Totalmente recomendable.

El primer día que fuimos, fue perfecto, sin olas, el agua muy calmada, llena de gente por supuesto, pero tampoco muy agobiante como en el caso de Platges de Compte.

Por el parking tuvimos que pagar cinco euros. Puedes aparcar lejos y gratis, siempre que no llegues muy tarde.

Solamente tres chiringuitos, elegimos Jockey Club Ibiza. Como había tanta gente, decidimos reservar en el momento en el que llegamos. Hicimos bien en reservar porque sino hubiese sido imposible. Comimos un plato cada uno, somos cuatro, dos de los cuales son niños, la bebida y un postre, dos de ellos, helados. Sinceramente,la comida estaba muy bien pero el precio,  por encima de 100 €, pues bueno, estamos de vacaciones, y hay dj y estas en la playa y en Ibiza… No  creo que los otros dos chiringuitos fuesen más baratos..

Otra cala, que nos gustó bastante fue Aguas Blancas más en el norte. Ese día empezamos el día en la cala de San Vicente, que es totalmente diferente a lo que habíamos visto en el sur pero también muy bonito, No con esas aguas transparentes pero con un encanto diferente, enclavada entre dos montañas. A los niños, fue una de las que más les gustó porque había bastantes peces. Además no había tanta gente. Comimos en esta cala en un restaurante en primera línea casi en la esquina más cercana al aparcamiento. Comimos de menú del día y por fin, ¡¡¡a un precio razonable!!

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Bueno pues, Aguas Blancas, es una preciosidad. Hay que andar un trecho cuesta abajo para llegar a una playa, larga pero estrecha pero con gran encanto. También en este caso, fuimos dos veces, la primera vez, no había nada de oleaje aunque la segunda vez había bastante. También tiene un chiringuito, al menos que yo viese y parking, que por supuesto te cobran, a tres euros por coche. Totalmente recomendable también.

Otra cala que nos pareció muy bonita fue Cala Saladeta, pero NO VAYÁIS CON NIÑOS, el ambiente no es de niños, y la arena está muy sucia, no se puede jugar con ella, y no cabe ni una toalla más de las que hay, luego con niños pequeños, es para volverse locos. Encima lo peor, es que hay que ir por un sendero que desde luego no es muy fácil para ir con ellos.  Pero lo que es la playa, es preciosa, sin duda, y el agua, de la más transparente de todas. En esta playa vendían bocadillos y mojitos por las toallas, con lo que no es necesario que este día reservéis en ningún restaurante, al menos un día que sale más barato 🙂

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Otro de los días, hacía bastante aire y decidimos irnos a una cala que estuviese resguardada. La opción elegida,  Talamanca, y efectivamente, ni una sola ola. Esta playa, sinceramente, creo que es solamente para este tipo de días, pues para mí, no vale mucho más. Tiene muchos restaurantes y está cerca de muchas casas y de Ibiza, por eso supongo que hay bastante gente, aunque sin ser agobiante. Lo que es el agua, hay como dos metros totalmente transparentes y con una profundidad de un metro como mucho, luego en eso es ideal para niños pequeños, pero después de esos dos metros, lleno de algas. Comimos en uno de los restaurantes, por supuesto habiendo reservado previamente cuando llegamos a la playa, como venimos haciendo habitualmente en las playas o calas a las que hemos ido. Pedimos un arroz a banda y la verdad que estuvo bien, pero el servicio muy muy lento. No recuerdo el nombre, pero tenía también hamacas en la playa.

Otra cala en la que estuvimos, fue Cala D’hort, que tiene poco espacio para ponerse en el caso de no coger hamacas. Es bonita pero es difícil aparcar y además con poco espacio para las toallas, por lo tanto, no mucho espacio para jugar con los niños.

También intentamos comer un día en Cala Mastella, en el Bigotes, pero llegamos y ya estaba lleno, por lo que nos quedamos en la cala y realmente, ni se puede jugar con la arena porque no hay, ni dentro porque está lleno de rocas, con lo que nos fuimos enseguida. Llegamos a la playa de Cala Nova y comimos en un chiringuito que hay en una esquina. Comes directamente en la arena. Comimos pescado, tortilla, ensalada y estaba bien y a buen precio.

Además de estas calas, estuvimos en el mercadillo de Las Dalias una noche. Es un mercadillo peculiar que a mí me gustó bastante, como mínimo para visitarlo aunque no te vayas a comprar nada. Al final compré un pareo. Hay cosas muy bonitas, pero muchas con precios muy elevados.

Por último, Eivissa nos gustó mucho. Subimos hasta arriba y nos encantaron las vistas que había de noche. Además tiene mucho encanto, con casitas blancas y calles estrechas.

Y aquí, más o menos, y muy por encima, acaba mi repaso de Ibiza. A la que volveremos, porque nos ha dejado embrujados y nos queda mucho por recorrer.

 

 

 

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